Ir al contenido principal

La Vergüenza




El temblor del amante nuevo y su nervio burlón, 
hacen de la vergüenza una belleza pasajera, 
y de ahí su dependencia.
 


Ella no tiene capacidad para estrujarse, pero si se le concedió un don
del que en necesidad acude, un poder dado en esencia:  La trasparencia.
 


Vergüenza: Empresa para casar reinos y permanecer en lágrimas de aceras, 
en trampolines de caramelo, en albas y en auroras,
y a vivir en muñecos de cera. 



Hizo del estómago su casa y del semblante su jardín.
 


Pero en su terquedad existe una noción resbaladiza y soleada; 
la del primer paso.
 


Nunca la desvergüenza cató la mieles del rubor
 y es la avaricia de ésta quien deja sin hilos al títere del sentimiento.






Entradas populares de este blog

Design for Designers.

Diseño fotografía y poesía.