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Fechado en...

Las fechas son solo tránsitos, y los tránsitos son solo instantes aglutinados, ordenados o no. Algunos tránsitos llevan fecha, otros decidieron perderla, por el peso de la misma. Hay tránsitos con acuse de recibo, como la hora de entrada, la hora de salida, las horas lectivas, las horas extras, las horas no mencionadas, las horas asumidas o las horas entregadas. Porque hay fechas que solo son sensaciones térmicas, pero que acceden a la virtud del recuerdo, sea este frío, o cálido. Somos tránsito recolectores de fechas, con o sin agenda, donde mas que la exactitud de esa fecha, nos dimensionará mas la redención pasional a la entrega de la misma.

Paredes

Y si la pared dice que no los vio es que no lo vio. Las paredes nunca cierran los ojos por eso se les acusa de vigilantes.  Y es que claro las paredes oyen pero no dictaminan, se limitan a ser paredes.   Las paredes se quedan con el amor de los hogares por eso no se caen.  Incluso la mayoría después de los bombardeos, la gran mayoría, tienen ganas de ser levantadas, aunque para ello tengan que volver a ver y escuchar de nuevo continuamente.   Las paredes más tristes son siempre las de las oficinas, esas por lo general siempre tienen frío.  Y las más alegres son las de las guarderías.   Las paredes suelen ser bastante estables ellas opinan y seguramente van a tener razón,  somos nosotros mismos quienes las construimos los inestables.  Solamente ceden para darle la razón al viento y al agua para no discutir.   A veces las paredes, el típico grupo de cuatro amigas, le cogen especial cariño a las personas que se tiran ...

Federico Romero & Amado Lopo Mínimal

Otra entrega sobre los blancos y negros captados por Fede sumados a mis negros y blancos. La indiferencia es pálida porque allí no sale el sol. La esquina y el rincón se amarán eternamente. Siempre habrá un baile para un viento y una rama. Todos los secretos los revela la continuidad.

La Vergüenza

El temblor del amante nuevo y su nervio burlón,  hacen de la vergüenza una belleza pasajera,  y de ahí su dependencia.   Ella no tiene capacidad para estrujarse, pero si se le concedió un don del que en necesidad acude, un poder dado en esencia:  La trasparencia.   Vergüenza: Empresa para casar reinos y permanecer en lágrimas de aceras,  en trampolines de caramelo, en albas y en auroras, y a vivir en muñecos de cera.  Hizo del estómago su casa y del semblante su jardín.   Pero en su terquedad existe una noción resbaladiza y soleada;  la del primer paso.   Nunca la desvergüenza cató la mieles del rubor  y es la avaricia de ésta quien deja sin hilos al títere del sentimiento.