Ir al contenido principal

Entradas

#poemasdeamor

Cómprame también


El día que compres el fuego  entre tu cuerpo y el mío y que compres una vereda, cómprala y llamala sincera.
Cómprame también la luna para llegar a sus intrucciones, y entender la cara oculta de su blanco.
El día que compres el mar entre tu barco y el mío accederemos a la canción de su marea, y al azul de su vida.
El día que inhale tu sonrisa y muerdas mi entrega, que acaricies mi llegada y llore tu huida.
El día que compres las sombras entre tu tarde y la mía comprarás también su paseo, y el despacio de su caricia.
El día que compres la mañana y todas la gotas de su rocío, el día que duermas la noche entre tu suelo y el mío,

El día que compres todo eso, estará todo cerrado serás carcajada, darás un paso y me cogeras de la mano.




                                         Paracuellos en la nieve

Te pintaré un verde que sea claro  y que diga siente.
Te escribiré en negro para que no me olvides  y me oigas sin verme.
Te cantaré en un espejo que se vea vuelo y se lea pierde.
Te tendré l…
Entradas recientes
Diseño fotografía y poesía.





















































































































Design for Designers.

Fechado en...

Las fechas son solo tránsitos,
y los tránsitos son solo instantes aglutinados,
ordenados o no.

Algunos tránsitos llevan fecha,
otros decidieron perderla,
por el peso de la misma.

Hay tránsitos con acuse de recibo,
como la hora de entrada, la hora de salida,
las horas lectivas, las horas extras,
las horas no mencionadas,
las horas asumidas o las horas entregadas.

Porque hay fechas que solo son sensaciones térmicas,
pero que acceden a la virtud del recuerdo,
sea este frío, o cálido.

Somos tránsito recolectores de fechas,
con o sin agenda,
donde mas que la exactitud de esa fecha,
nos dimensionará mas la redención pasional
a la entrega de la misma.

Paredes

Y si la pared dice que no los vio es que no lo vio.

Las paredes nunca cierran los ojos por eso se les acusa de vigilantes. 
Y es que claro las paredes oyen pero no dictaminan, se limitan a ser paredes.

Las paredes se quedan con el amor de los hogares
por eso no se caen. 
Incluso la mayoría después de los bombardeos, la gran mayoría, tienen ganas de ser levantadas, aunque para ello
tengan que volver a ver y escuchar de nuevo continuamente.

Las paredes más tristes son siempre las de las oficinas,
esas por lo general siempre tienen frío. 
Y las más alegres son las de las guarderías.

Las paredes suelen ser bastante estables ellas opinan y seguramente van a tener razón, 
somos nosotros mismos quienes las construimos los inestables. 

Solamente ceden para darle la razón al viento y al agua
para no discutir.

A veces las paredes, el típico grupo de cuatro amigas, le cogen especial cariño a las personas que se tiran días y años
entretenidas con eso que llaman libros. 
Después se acaban convirtien…