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Mostrando entradas de febrero, 2012

Medida

 El sol sigue ocupando su sitio en los últimos minutos, midiendo éstos igual que cuando ocupó los primeros, o cuando pareció que los ocupara todos.
   Es la utilización de esta medida, en su preciso  o distraido uso, lo que puede ser el gesto de la vida: Sonrisa o Dentellada.
  Mas allá de lo que se pueda considerar demostración  olímpica, sólamente uno mismo puede juzgar la propuesta  que alguien necesitó sujetar  llamándolo  Medida.
   Aún así, el sol sigue ocupando su sitio en los últimos  minutos, igual que cuando ocupó los primeros, o cuando pareció que los ocupara todos.






Animalitos.

  El gorrión se volvió contemporáneo y el canario liberador la vaca autoritaria y el perro desapareció.
El gato perdió la vida ganó amigos el león el delfín abandono la alegría y el humano perdió la razón.








El juego de la espera.

Hubo un montón de mientras que parecían pasar sin saludar sintiendo los durante mirar hacia otro lado. No me seguía ninguna atenta mirada de los posibles podrían y ni siquiera en la ventana de los pudiera ser, había luz.
Los trasiegos de las sin señales en esas horas eternas de suspiros secuenciales.
Tenía por costumbre releer los alguna vez y aficionarme a los crucigramas de los ¿por qué no? Pero una plaga inesperada de los tampoco destruyó los para siempre y los hasta cuando, acabando casi casi, con los también.

La entrega de sus besos, su nitidez embriagadora la luz se desliza por los también.
Dejé de esperar el saludo en los mientras y buscar la aprobación en los a veces.
Tan bien saben los besos de los también.




Mentira

Se abre la herida  cuando raja la mentira cuando no es ajeno el límite del desequilibrio ni de lo inestable. Cuando el brillo de la mirada es hallado muerto en la acera cuando la otra mirada dejó de sujetarla.
Ningún ave quiso ser testigo de la quietud de la mentira que rajaba la herida en la boca moviendo lágrimas. Haciendo aparente la entraña y tocando el origen, de lo que luego el tiempo pudrió.










Hastiados

El hastío sobrevuela la rutina como el buitre buscando carroña.
Y su sombra germina cuando la indolencia  vuelve tristes los músculos.
Mide bien las distancias porque tienes el alma en venta.