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Mostrando entradas de enero, 2012

Imagíname.

Por que tu me imaginaste yo ahora te puedo tocar.
Haciendo de tu pensamiento una corazonada y del olvido un futuro. Comprendiendo que es necesario marchitarse para poder contemplar una flor. Y concretar universalmente  lo fugaz de dos estrellas.
Imagíname.
Pero si mi carne aún no te habita, y en vapor nos convertimos cuando suena la mañana.
Vuélveme a imaginar, y yo te podré tocar.











El inevitable roce.

Cuando te roza la muerte se puede partir el sol de cualquier mañana, y escuchar silencio en una voz amable.
Por que la pena a lo lejos siempre es de otros.
No se sabe si ese día no había que haberse levantado o haberse acostado, nunca se sabrá. Si se sabe que las piernas son las primeras en enterarse de la noticia y al no poder hacerse cargo el cuerpo cae.
Cuando te roza la muerte comprendemos  la importancia de saborear el agua y también de mirar de frente al monstruo, antes de que te toque.
En ese roce se desvanecen las promesas y casi las primaveras.
Se abrazan la preguntas, sin hablar, sin conocerse de nada.
Por que el leve acercamiento puede aplastar la más ordenada de las rutinas y la más estudiada de las monotonías.
Quizá la soledad de la guarida explique el sinsentido desbordado de lo que no tenía que haber pasado.
Puedes parar de llorar cuando se acaban las lágrimas o cuando te arropa el sueño.
Lo único cierto es que cambia la vida, la fatal aparición de la tal caricia.

















Errores

Ya no pesan los errores porque decidí que no existen. Porque tuve escalofríos cuando pasaban y también cuando no pasaban.
Aúllo ahora por la continuidad,  es ahí donde van a parar las ansias. Donde si llegas puedes esperar.












Querida siempre

Callada y seria quedaste allá por la última conversación donde no hubo escrúpulos tampoco un sí o un no.
Que te diré que no sepas que me dirás que no aprenda tu sabes bien como me miran antes que yo tuerces la esquina.
Tus tejidos combinan grises independientes a la luz solar. Temerosa de comentarios te honra tu lealtad.
Y sí te digo que me alegra que sigas un tiempo mas a mi vera.
Querida siempre Sombra tu invisible compañera.






Susurrante

En una maraña de filos entrego el suspiro llano entrego el sentido bravo.
Imposible amasar estribos amarte sino te has conocido. Siente al equívoco vecino de rellano tranquilo, que no es para tanto.
Puede que se añore la tierra cuando paste la calma lo que en realidad se añora  es lo natural de la persona.
Y que se piense en rehacer es lógico y hasta salvaje y que vuelvas a plantearte tu color favorito tu número de la suerte. Ponte cualquier perfil y mírate en los ojos de la tarde te verás apacible y fiero real cual oleaje.
Susurrante que te atrevas palpitante que te quieras.





Invasión de realidades.

Ahora los sueños se evaden pues hay una invasión de realidades. Y créeme pues me dijo la almohada no hay cartero para tantas cartas. Ahora hay que dejar un tiempo y observar que hay de real en la real y cuanto de cierto es cierto. Si nos apegamos a la realidad perderemos la capacidad de soñar.
Esa que tiene el poder de hacer soñar lo real.







El gran Anciano.

Igual que ahonda la ironía  en el buen humor. Ahondan los segundos en la vida del reloj. Se ahonda la buena almohada para el buen soñador. Y sin querer se ahonda solo quien es de buen corazón.
Suspenden entonces los ancianos su marcha y deciden bajar la carga. Ya en el último surco en el que ya, todo ahondaba.















Envidia

Se desangra la envidia porque no puede con ella porque cuanto más lo intenta y más se quiere  más de envidia se desangra.







Soy Naturaleza

No te puedo confirmar nada porque soy Naturaleza.
Te puedo decir que al ser, seguiré siendo, hasta que acabe de ser. Abstente pues de graduarme los elementos pues seré memoria, y hasta la memoria  sin cariño cesa. Obtengo mi centro de flexar al acontecimiento y en momentos de duda aún siendo cliente del viento le acabo consultando al silencio. Procesando días en cuevas de luz donde me considero cuidando mi algo. Puedes intentar, si quieres, jugar a la seguridad.
Pero no te puedo confirmar nada porque soy naturaleza.






Tiempo al tiempo

Una vez me di cuenta, de que las nubes y el tiempo, pasan a la vez.
Y de que la palabra calendario siempre careció de sentido,y que presumiblemente, dejará de tenerlo.
Porqué no hay dos inviernos idénticos ni tampoco dos lluvias. Ni siquiera dos mareas ya que la Tierra y la Luna no se atraen siempre con la misma provocación.
Ahí me di cuenta de que la única unidad de medida de tiempo lo fué y volverá a ser:   El Hambre. Siendo único condicionante éste, de juzgar nuestro estado del bien estar.
Entonces alguien de dispondrá a contemplar como pasa el tiempo y coincidirá seguramente con el paso de las nubes.








Relieve

 Soy gesto de mi presente proyección de mi pasado ilusión de mi futuro.
Soy sentencia de mi acierto estudiante de mi error.
En mi siempre guardaré una oquedad en la buhardilla de los quizás. Así podré soñar tranquilo aunque nada está resuelto.
Aveces coincido conmigo por los pasillos de las disciplina, curioso umbral éste de aparente imagen turbia.
Me agoto por el día contando cielos y horizontes, así puedo soñar tranquilo aunque nada esté resuelto.






Y otro cruce

Ahora que siento el minuto  como costumbre, y que no concibo amanecer sin acertijos. Ya no tengo retrato fijo pues los silencios son ahora gloria.
Siento en una silla a la esperanza y me alejo dándole la espalda, pues solamente su compás de mediocre podría robarme el aliento de mis alas.
Ahora que conozco la eterna maravilla podría morirme tranquilo de la risa y al mirar atrás poder tenerme  la mas sanas de las envidias.
Pero me dice ven la suave lumbre la de la mariposa en el estómago la que hace que esto de la vida sea un cruce y otro cruce.