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Mostrando entradas de abril, 2012

Apocalipsis

Cuando me asomo a la vida temo que no haya nadie y que nadie me escuche cuando le grite a la calle.
Que llore sangre mi pecho y mis rodillas se partan de rabia. Que duerman mis vecinos porque los calló la espada.
Que los fragmentos que se recuerden sean de gigantes y de vergüenza, del pópulo su prudencia y la ira que lo gobierna.
Cuando me asomo a la vida temo que no haya nadie solo jinetes de luto cabalgando las calles.


















Amor del mediodía.

Siénte justo si crees que te debes y déjate quebrar por esa dulce separación que hace de un día dos.
Momento en que podemos contarnos los latidos de vida saboreando el umbral de la inconsciencia.
El mínimo amor a uno mismo. El fino trazo que sostiene la continuidad del dibujo.
Pequeño tiempo de ensoñación que crea ese calor corporal de una buscada intimidad.
Valiosos minutos que nos devuelve a la mas absoluta inocencia donde todos somos igual de niños. 







Invasión de realidades.

Ahora los sueños se evaden pues hay una invasión de realidades.
Y créeme, pues me dijo la almohada no hay cartero para tantas cartas.
Ahora hay que dejar un tiempo y observar que hay de real en lo real y cuanto de cierto es cierto.
Si nos apegamos a la realidad perderemos la capacidad de soñar, ésa que tiene el poder  de hacer soñar lo real.




Jugando

Se quiebra el adulto y cae golpeado por su angustia. Buscando un saliente, donde asirse a la pasión. Moldeado por algún modelo que nunca soñó, donde perdió la vida.
¿ Porqué de que va le vivir si estás muerto?
El niño y la niña juegan a ser niños,  y si nadie les pregunta seguirán jugando  a la verdad de ser niños.
Algún adulto predijo el desastre y quedó, como pudo, jugando a dos bandas.
Otros intuyeron la tragedia y se negaron a crecer. Nada ni dadie les pudo moldear.
Antes o después encuentran un jardín de infancia para adultos y seguir jugando así a la verdad de ser niños.




¿ Me sigues ?

Me puedes seguir como la intenciones o puedes distraerte como los centinelas.
En tí está la entrega que nos mantendrá un tiempo siendo Arcoiris.