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El río que no quería llegar al mar


Inocente manantial,ingenuo y cristalino

 que conjuga luz y flora con piedras e insectos. 


Inocente y brioso baja loco,
 olvidando ya la roca que le vió nacer.
 Creando amigos de la infancia 
desciende juvenil y sonriente.
 El junco, el musgo amigos que ya
serán para siempre.
  Peces, nutrias, castores, 
 juegos, emociones, clamores.
 Él mira y nada puede entender 
 baja loco, sólo piensa en descender.
  
Lo cristalino pasa a ser verdoso, 
el eco del bosque se vuelve meloso
donde está la espuma fácil
donde la sombra del abedul, que ya no me mira. 
¿Por qué dejaron de saltar los salmones?
 ¿Por qué no quieren jugar los troncos perdidos?

 Mi caudal se torna lento y el saludo del pinar esquivo.
 Algo araña mi garganta,algo desgarra mis vísceras
.Mis ojos lloran clemencia,mi sangre se vuelve salada.


 No quiero, no quiero mi alma diluir.
 No quiero, no quiero,
 no quiero morir.

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#poemasdeamor

Cómprame también


El día que compres el fuego  entre tu cuerpo y el mío y que compres una vereda, cómprala y llamala sincera.
Cómprame también la luna para llegar a sus intrucciones, y entender la cara oculta de su blanco.
El día que compres el mar entre tu barco y el mío accederemos a la canción de su marea, y al azul de su vida.
El día que inhale tu sonrisa y muerdas mi entrega, que acaricies mi llegada y llore tu huida.
El día que compres las sombras entre tu tarde y la mía comprarás también su paseo, y el despacio de su caricia.
El día que compres la mañana y todas la gotas de su rocío, el día que duermas la noche entre tu suelo y el mío,

El día que compres todo eso, estará todo cerrado serás carcajada, darás un paso y me cogeras de la mano.




                                         Paracuellos en la nieve

Te pintaré un verde que sea claro  y que diga siente.
Te escribiré en negro para que no me olvides  y me oigas sin verme.
Te cantaré en un espejo que se vea vuelo y se lea pierde.
Te tendré l…
Diseño fotografía y poesía.





















































































































Desear sin rodeos

Hay que salir a sentir el agua cuando llueven los besos.
Y dejarse querer por el medio día  para que lleguen  los abrazos por la noche.
Estar dispuesto a que nos afecten los afectos y que los defectos pasten a su antojo.
Desear sin rodeos y si hay que lamentarse, que sea por cortesía de la locura y en pos de la perdición.
Si esta noche nieva, aprender de cómo se posan los copos. Si a la mañana graniza disfrutar de la carrera del granizo por llegar antes.
Yo, por si acaso, estaré pendiente de la tormenta y trataré de transcribir sus verdades.