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El río que no quería llegar al mar


Inocente manantial,ingenuo y cristalino

 que conjuga luz y flora con piedras e insectos. 


Inocente y brioso baja loco,
 olvidando ya la roca que le vió nacer.
 Creando amigos de la infancia 
desciende juvenil y sonriente.
 El junco, el musgo amigos que ya
serán para siempre.
  Peces, nutrias, castores, 
 juegos, emociones, clamores.
 Él mira y nada puede entender 
 baja loco, sólo piensa en descender.
  
Lo cristalino pasa a ser verdoso, 
el eco del bosque se vuelve meloso
donde está la espuma fácil
donde la sombra del abedul, que ya no me mira. 
¿Por qué dejaron de saltar los salmones?
 ¿Por qué no quieren jugar los troncos perdidos?

 Mi caudal se torna lento y el saludo del pinar esquivo.
 Algo araña mi garganta,algo desgarra mis vísceras
.Mis ojos lloran clemencia,mi sangre se vuelve salada.


 No quiero, no quiero mi alma diluir.
 No quiero, no quiero,
 no quiero morir.

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Fechado en...

Las fechas son solo tránsitos, y los tránsitos son solo instantes aglutinados, ordenados o no. Algunos tránsitos llevan fecha, otros decidieron perderla, por el peso de la misma. Hay tránsitos con acuse de recibo, como la hora de entrada, la hora de salida, las horas lectivas, las horas extras, las horas no mencionadas, las horas asumidas o las horas entregadas. Porque hay fechas que solo son sensaciones térmicas, pero que acceden a la virtud del recuerdo, sea este frío, o cálido. Somos tránsito recolectores de fechas, con o sin agenda, donde mas que la exactitud de esa fecha, nos dimensionará mas la redención pasional a la entrega de la misma.